26 enero 2009

WBK desde el otro lado del tubo

El futuro sera una conspiracion mundial

que nos vendera libertades en packs facilmente transportables

21 enero 2009

Y ademas los Ingleses son mas chachis

...

Pero de todo esto estarán la mayoría de ustedes al cabo de la calle, y disculpen que les diga nada sobre mediterráneos que habrán descubierto hace siglos. Lo que más me ha desagradado, sin embargo, son los llamados blogs y foros, por algunos de los cuales me he dado un paseo. No entiendo que tantos escritores tengan un blog propio y le dediquen, por fuerza, numerosas horas de su tiempo, porque me parece equivalente a esto: uno va a un bar, se sienta a una mesa y habla de lo que sea, y a continuación está expuesto a que cualquiera coja una silla y le suelte a su vez su rollo o -con demasiada frecuencia- sus imprecaciones. O bien a esto otro: uno inicia una conversación telefónica particular, y cualquier individuo puede colarse en ella y opinar lo que le plazca o ponerle verde a uno. No sé, para mí sería una pesadilla tener que escuchar pacientemente a personas que no he elegido, y con las que en algunos casos no quisiera ni cruzar media palabra. ¿Cuál es la gracia de estas tertulias escritas? ¿Ver que uno provoca reacciones? ¿Tener la comprobación inmediata de que lo que expone no cae en el vacío? ¿Llevar una vida "interactiva" (y perdonen el adjetivo)? Debe de haber mucha gente solitaria, o que aguanta la soledad -ese gran bien- pésimamente. Pero lo que más me ha desagradado es el frecuente tono insultante de los comentarios y el veneno que a menudo destilan. Amparados en el anonimato cobarde de los llamados nicks, no hay asunto que no les merezca a unos cuantos blogueros toda suerte de improperios. No veo que se discuta ni argumente apenas, sino que más bien se lanzan denuestos y groserías como en las tabernas más zafias. Hay en este mundo, o eso parece, una desproporcionada cantidad de odiadores, o llámenlos negativistas, resentidos, amargados, venados. No tantos en los blogs o foros en inglés. En esa lengua la gente es más propensa a emitir sus opiniones, a discutir civilizadamente, a pedir una información o aportar otra interesante y útil. En los españoles, en cambio, veo una sobreabundancia de rabiosos y cabreados, de individuos a los que todo parece una mierda, o que dedican horas y horas a estudiar la obra de un autor, por ejemplo, con el solo ánimo de ponerla a caldo, en vez de abstenerse -como quizá sería lo lógico- de seguirla leyendo. También se lleva uno sorpresas en este mundo, y ve intervenir, con su nombre, a personas de las que se distanció hace años, sólo para comprobar que la edad no las ha hecho más sabias ni gratas sino todo lo contrario, que el gusto por despotricar sin razones les ha ido en aumento y que ni siquiera han variado sus obsesiones durante tan larga ausencia. No sé, pero asomarse a esa inmensa taberna que son los blogs y foros de Internet, en España, le hace tener a uno la sensación de vivir en una región ocultamente furibunda, en la que más vale no entrar, si es posible.

Javier Marias, La Zona Fantasma 14/12/2008. El Pais

Y Fantasma es un rato...
aunque lo de la "región ocultamente furibunda" no se lo quita nadie... igual le cambio el nombre a este cuaderno de apuntes

20 enero 2009

Queremos tanto a Harry

LO QUE SE
Por Clint Eastwood , Diciembre 2008

Cuando uno envejece, deja de tenerle miedo a la duda. La duda ya no te controla. Uno se saca de adentro esa agonía. ¿Qué te pueden hacer después de que cumpliste setenta años?

Hay que guiarse por la primera impresión. Como dijo Jerry Fielding: “Llegamos hasta aquí, no lo arruinemos pensando”.

Mi padre tuvo un par de hijos al principio de la Depresión. No había mucho trabajo. No había ayuda del Estado. La gente apenas salía adelante. La gente era mucho más dura y resistente entonces.

Vivimos en una generación mucho más maricona, donde todo el mundo se acostumbró a decir: “Bueno, ¿y cómo manejamos esto psicológicamente?”. En aquellos días, solamente le dabas un puñetazo al que te molestaba y te lo sacabas de encima. Incluso si el tipo era mayor y te podía empujar, al menos se te respetaba por enfrentarlo, y a partir de entonces te dejaban tranquilo.

No puedo decirte exactamente cuándo empezó la generación maricona. A lo mejor cuando la gente se empezó a preguntar sobre el sentido de la vida.

De haber sido más disciplinado, me habría dedicado a la música.

Uno se pregunta a veces, ¿qué haríamos si pasa algo realmente grande? Miren qué rápido, sólo siete años, y la gente ha sido capaz de olvidar el 11 de septiembre. Quizá lo recuerden los que perdieron a un pariente o a un ser querido. Pero nadie se olvidó rápido de Pearl Harbour.

Recuerdo haber comprado un viejo hotel en Carmel. Entré en el ático y vi que todas las ventanas estaban pintadas de negro. “¿Qué está pasando acá?”, les pregunté a los anteriores dueños. Me dijeron que pensaban que los japoneses navegaban frente a la costa durante la guerra.

En El sustituto traté de mostrar algo que rara vez se ve estos días —un chico sentado mirando la radio—. Sólo sentado frente a la radio, escuchando. Tu mente hace el resto.

Recuerdo haber visitado una cascada gigante en un glaciar de Islandia. La gente estaba ahí sobre una plataforma de roca para verla. Estaban con sus chicos. El lugar no estaba cerrado, sólo había un cable que prohibía pasar de un determinado punto. Me dije a mí mismo: “En Estados Unidos tendrían un cerco a prueba de huracanes, porque tendrían miedo a ser demandados y recibir la visita de un abogado”. Allí la mentalidad era como solía ser en EE.UU. en los viejos tiempos: si te caés es porque sos estúpido.

No se puede evitar que las cosas sucedan. Pero en Estados Unidos lo intentamos, ciertamente. Si un auto no tiene cuatrocientas bolsas de aire adentro, entonces no sirve.

Tuve un tema con la municipalidad. Fui y me encontré a una mujer sentada ahí tejiendo, nunca levantaba la vista. Yo pensaba: esto no puede ser. Cuando te eligieron para un cargo público, al menos tenés que fingir que te interesa lo que va a reclamar la gente.

Fui intendente de Carmel para asegurar que las palabras “servidor público” no fueran olvidadas. El hecho de que no necesitara serlo me hizo pensar que podía hacer más. La gente que me resulta sospechosa es la que lo necesita.

Alguien como Barack Obama era inimaginable cuando yo era chico. Count Basie y muchas grandes bandas venían a Seattle cuando era yo era joven. Podían tocar en el club, pero no podían frecuentar ni ser clientes del lugar.

Uno debería llegar a conocer a alguien realmente, realmente ser un amigo. Mi esposa es mi mejor amiga. Seguro, ella me atrae de todas las maneras posibles, pero ésa no es la respuesta. Porque me he sentido atraído por otra gente, pero después de un tiempo no pude soportarlas más.

Tengo hijos de otras mujeres que no son mi esposa. Tengo que darle el crédito a Dina por reunir a todos. Nunca tuvo el rollo de ego de la segunda esposa. Tiene una relación amistosa con mi primera esposa y con mis ex novias. Ha sido extremadamente influyente en mi vida.

No soy uno de esos tipos que han sido terriblemente activos en las religiones organizadas. Pero no les falto el respeto. Nunca trataría de imponerle mis dudas a otra persona.

Los chicos te enseñan que uno puede sentirse humilde ante la vida, que puede aprender algo nuevo todo el tiempo. Ese es el secreto de la vida, realmente, nunca dejar de aprender. Es el secreto de una carrera. Sigo trabajando porque aprendo algo nuevo todo el tiempo. Es el secreto de las relaciones: nunca creer que se tiene todo.

Los chicos que se hacen piercings, en la cara, en la lengua: ¿qué tipo de masoquismo es ése? ¿Es para demostrar que pueden soportarlo?

Estábamos haciendo En la línea de fuego y John Malkovich estaba en lo más alto de un edificio y me tenía en una situación muy precaria. Mi personaje está enloquecido y saca un arma y la entierra en la cara de John, y John rodea con la boca el cañón del arma. No sé qué tipo de símbolo loco fue ése. Ciertamente no ensayamos nada como eso. Estoy seguro de que él no lo pensó cuando lo estábamos practicando. Solamente estaba ahí. Como cuando Sir Edmund Hillary habla sobre por qué se hacen las cosas: porque están ahí. Por eso se escala el Everest. Es como un pequeño momento en el tiempo, y tan rápido como entra en tu cerebro, uno lo arroja y descarta. Hay que hacerlo antes de descartarlo. Así es como el arte verdadero tiene una oportunidad de entrar en juego.

15 enero 2009

Grandes instantes del correo

Champ Libre a Editorial Castellote (telegrama)
Después de múltiples reclamaciones recibimos nuevos ejemplares de vuestra edición de La sociedad del espectáculo STOP Copiamos con turbación la nota mentirosa que has incluido y que dice como sigue: "Esta edición de La sociedad del espectáculo es la única autorizada por el autor en lengua castellana, habiendo desautorizado expresamente cualquier otra edición, especialmente la realizada por Editorial La Flor, ya que la misma contiene graves desviaciones respecto a la versión francesa original y al pensamiento del autor" [en castellano en el original] STOP Falta que el autor apruebe vuestra traducción que comporta casi tantos contrasentidos como la de Ediciones de La Flor STOP Vuestro proceder de gángster legalista os descalifica para siempre STOP No tendréis en ningún caso los derechos de ningún libro de Champ Libre STOP Ediciones Champ Libre



Editorial Castellote a Champ Libre [original en castellano]
Madrid, 5 de diciembre de 1977

Muy señores nuestros:

Con gran sorpresa recibimos su telegrama, en el que se pone de manifiesto una falta de honestidad profesional por parte de Vdes. con la que por primera vez, en nuestra larga tarea profesional, hemos tropezado. Su telegrama muy cómodo para que Vdes. queden libres de toda responsabilidad en una situación equívoca de la que los únicos responsables, y muy gravemente responsables, son Vdes., está lleno de inexactitudes y de falsas verdades a medias, de las que Vdes. parecen hacer una costumbre. Por ello creemos oportuno hacerle las siguientes puntualizaciones:
1. Cuando solicitamos y contratamos con Vdes. la edición de La sociedad del espectáculo, Vdes. jamás mencionaron, como era su grave obligación hacerlo, la existencia de otra edición de (en castellano) La sociedad del espectáculo. Si hubiéramos conocido esta situación, no nos habríamos lanzado a editar la obra.
2. Puestos al corriente por nuestro traductor del libro, y persona que ha tratado con Vdes. directamente, del espíritu quisquilloso del autor, decidimos que la traducción fuese realizada únicamente por dicho traductor que según sus propias manifestaciones, contaba en principio con el visto bueno del Sr. Debord y de Vdes. para verificar la traducción en condiciones que merecieran su beneplácito.
Verificada la traducción, pagada la misma, así como los derechos por Vdes. exigidos, nos encontramos con la desagradable sorpresa de que ya existía una traducción en castellano de la obra. Puestos al habla con nuestro traductor Fernando Casado, éste nos manifestó que dicha edición, era una edición no autorizada por el autor, y que Vdes. aseguraban ser los únicos depositarios válidos de los derechos.
3. Ante el hecho de que la edición realizada por Editorial La Flor, y no mencionada por Vdes. en ninguna ocasión, se estaba difundiendo rápidamente por todas las librerías de España, decidimos acelerar los trámites para poner a la venta el libro, confiando en todo caso en las características idóneas de la persona elegida para realizar la traducción.
4. Con gran sorpresa nuestra cuando el libro se puso a la venta, sin ninguna nota previa, nos encontramos con la desagradable situación de que los distribuidores en España de la Flor, divulgaban por las librerías, que la única edición que contaba con verdaderos derechos, era la suya, y que la nuestra era una edición pirata, pues Champ Libre no podía ceder unos derechos que no poseía. Ante esta situación, consultamos nuevamente, y con toda urgencia, dado los graves perjuicios económicos que este asunto nos estaba produciendo, con nuestro traductor y repetimos persona relacionada con Vdes., quien nos aseguró que se podía hacer constar que nuestra edición era la autorizada. Llegados a este punto, hemos de reconocer que pecamos no de gangsterismo como, con tan escaso sentido de la responsabilidad, Vdes. nos acusan, sino que pecamos de ingenuidad, confiando en que Vdes. actuaban de buena fe. Si no hubiésemos actuado ingenuamente lo procedente ante el sospechoso silencio inicial por parte de Vdes. en cuanto a la edición de la Flor, hubiese sido requerirles a Vdes. Para la devolución del anticipo de 2000 francos por Vdes. Recibidos, así como una indemnización por los gastos de traducción, estérilmente realizada.

De todas formas, y como prueba de nuestra buena fe a la que esperamos que Vdes. Correspondan con la suya, les proponemos la siguiente solución:
Primero: Dado que nuestra edición ha podido ser escasamente difundida en las librerías, por entrar en competencia con la edición ya existente, les proponemos enviarles a Vdes. la práctica totalidad de dicha edición a precio de costo, para que las inquietudes intelectuales del sr. Debord, queden plenamente satisfechas mediante la destrucción de los ejemplares por Vdes. condenados.
Segundo: Aparte del pago por parte de Vdes. Del costo de dicha edición, les sugerimos la oportuna conveniencia de devolvernos los 2000 francos. Creemos que esta sería la solución más honesta para ambas partes, pues no queremos sospechar que entre en sus propósitos ceder por tercera vez los derechos, para que en vez de dos, sean tres las editoriales perjudicadas.

En espera de sus siempre sorprendentes noticias, reciban un saludo de:
Jesús Castellote

P.D.: Por supuesto que no ignoramos que una interpretación legalista y rigorista de su contrato (artículo 5), nos obligaba, pero en condiciones normales, y no con otra edición castellana a la venta a enviarles la traducción antes de componerla, sin embargo, pensamos, que dadas las circunstancias descritas más arriba, y que Vdes. En buena ley no pueden ignorar, unida a la idoneidad de la persona elegida para la traducción con el consentimiento verbal de Vdes., dicha cláusula del contrato, no iba a ser invocada por Vdes. De forma tan poco realista y tan desconsiderada.



Guy Debord y Gerard Lebovici a Editorial Castellote
5 de enero de 1978

¡Castellote!

Tienes que ser verdaderamente una basura para atreverte a respondernos algo tan estúpido como tu carta del 5 de diciembre, después de los justos reproches que te hemos hecho.
Si es la primera vez en tu "larga carrera profesional" que te sucede esta desgracia, es preciso que esta "larga carrera profesional" se haya desarrollado bajo el franquismo. Se acabó. No queremos saber si eres tú más mentiroso que tu traductor, o a la inversa: no es ciertamente por azar que trabajáis juntos.
Las contradicciones de tu carta - que nosotros publicaremos - bastarían para juzgarte, incluso a los ojos de un niño pequeño bajo el franquismo.
Tú sabías perfectamente, basura, que los argentinos habían traducido La sociedad del espectáculo, puesto que se mencionaba en la edición de 1974 de Champ Libre, y que tu contrato con Champ Libre data del 5 de julio de 1976. Estos argentinos eran editores piratas, sin prevalerse, como tú, de un derecho exclusivo que no tenían; tu no eres entonces mejor que ellos, sino peor, puesto que no has hecho una traducción más exacta que la suya: una tercera edición mejor será autorizada en España.
Y puesto que sabías que otros piratas habían publicado este libro, y puesto que al mismo tiempo lo ignoras, pretendes entonces estar libre de la obligación "legalista y rigorista" de verificar la traducción con el autor.
¡Humo!

Se te reenvían tus dos mil francos. Tu madre.
Guy Debord, Gerard Lebovici



Editorial Castellote a Guy Debord
Madrid, 20 de enero de 1978

¡Debord!

Es necesario, para escribir una carta tan incongruente y tan llena de disparates, como la tuya del 5 de enero de 1978, que seas un cretino integral o un demente. No me interesa demasiado aclarar cuál de los dos es tu problema. ¿No ves, pedazo de acémila, que en ningún punto de tu carta recuerdas habernos expuesto con anterioridad y de una manera explícita la necesidad de competir con otra edición en castellano?, no es suficiente que lo hubieseis mencionado, no al hacer el contrato como es lo correcto, sino en una tirada vuestra (y pues nosotros no podíamos saber por esa sola mención que el mercado en habla castellana se encontraba inundado por otra edición). Pero se ve que para ti, pequeño burgués criado a la sombra del gaullismo, el dejar abandonada a una Editorial con una edición colgada como has hecho con nosotros, es cosa de poca monta ante la importancia que concedes a tu refinado divismo.

Tu sabes muy bien, gran cerdo, que lo único grave en este asunto es tu tremenda desconsideración y tu histérico comportamiento de intelectualillo de tres al cuarto. Te agarras a un clavo ardiendo para justificar lo injustificable. No contestas razonablemente al argumento sincero y fundamental de mi carta. Así que no te molestes en contestar de nuevo coceando, como un asno que en sus tiempos tuvo orejas, pues tu carta irá sin abrir al retrete, que es el sitio que le corresponde.

¡Publica también esta carta y tus florituras, me parece muy bien que la gente conozca lo que das de sí!

Muérete, cociéndote en tu propia salsa de elucubraciones pseudointelectuales.
Jesús Castellote

08 enero 2009

Consciencia



Todo de antes. Nada jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

Rumbo a peor, Samuel Beckett